3 alimentos que dañan el Cuerpo y el Espíritu

Un lema de la sabiduría popular nos dice que uno es lo que come, tiene mucha lógica, ya que lo que comemos después de pasar por diferentes procesos, se termina convirtiendo en energía, en células, esas células en tejidos, órganos, en definitiva, en lo que somos, por lo menos en lo que somos físicamente.

Los Enlatados

Nos debería llamar la atención, que un alimento como el pescado, que cuando es sacado del agua, este dura muy poco tiempo fresco, en una lata, como las sardinas, dure años y no pocos años, sino que dura muchos años.

Cuando uno abre una lata, parece que esta se conservara perfectamente fresco, como si hubiera sido pescado en el mismo día.

Estos alimentos, por el tipo de proceso que tienen, hacen que los valores vitales que el alimento tenía en un momento se pierdan totalmente.

Este valor vital, es conocido como Shakti y es un patrimonio de la vida.

Solo la Vida puede alimentar a la Vida.

Los enlatados ya no tienen vida. No aportan nada a la nutrición del cuerpo y mucho menos aportan nada al Espíritu.

Por el contrario, matan al cuerpo físico y hacen que sea más difícil que nuestra conciencia se exprese.

Al perjudicar que nuestra conciencia se exprese, terminan ayudando a que la inconciencia se manifieste. Trayendo como consecuencia el sufrimiento y el dolor.

Ningún alimento enlatado es recomendable, sea animal o vegetal y solo podrían ser usados en caso de extrema necesidad como ser un desastre natural donde queda una persona incomunicada y esta sería su única forma de mantenerse con vida.

Tampoco es muy recomendable, esos alimentos con alto contenido de conservadores, ya que en la naturaleza los alimentos se degradan con el tiempo, por ende, no sería muy natural, que un alimento dure muchos meses sin descomponerse.

La naturaleza alimenta a la naturaleza, si un alimento se sale drásticamente de su naturaleza, no podrá alimentar a nuestra naturaleza interior, sino que la dañara.

Los Refrescos

Este es otro alimento que es tremendamente dañino para la salud y tremendamente dañino para el espíritu.

Por lo general son bebidas con mucha cantidad de azucares, colorantes, saborizantes, etc. Todos artificiales y destinados a saciar el paladar con un rico sabor.

Muchas veces producen mucha dependencia y hay personas que ya no pueden tomar agua natural, porque dependen del sabor de estas bebidas.

Lo más terrible que estas bebidas contiene, es el gas que se les incorpora, el dióxido de carbono. Estas bebidas carbonatadas, tienen ese gas que es muy nocivo para la vida.

Recuerden, que una persona que se pone a descansar en una habitación que tiene una fogata prendida, puede amanecer muerto por la presencia en el aire del dióxido de carbono.

Generalmente, no es que se muere la persona porque se acabó el oxígeno de la habitación, sino que se muere, porque la sangre tiene una tendencia natural, a tomar de forma más fácil el dióxido de carbono que el oxígeno.

Al haber aumentado el dióxido de carbono del aire, la sangre termina tomando a este en vez de al oxígeno y sin oxígeno el cerebro termina muriendo.

Esto mismo pasa cuando una persona toma refrescos, al incorporar gran cantidad de dióxido de carbono al organismo, este termina ocupando el lugar del oxígeno.

La persona por esto no se muere, por lo menos no inmediatamente.

Pero si comienza a perder muchas capacidades, sobre todo las intelectivas, la atención, la capacidad de concentración, la memoria, la vitalidad, el ánimo, la alegría, la resistencia, etc.

El oxígeno, que es fundamental para la vida, también lo es para el espíritu. Deberíamos evitar de todas las formas posibles, que este elemento baje su concentración en nuestra sangre.

Es más, es una práctica recomendada para el diario vivir, hacer ejercicios que ayuden a la oxigenación.

En reemplazo de esta bebida, podemos tomas aguas naturales, o solo agua pura.

Esto mismo sucede con todas las bebidas carbonatadas, como la cerveza, el refresco, el agua gasificada, la soda, etc.

El Cerdo

Si nos damos cuenta, los dos primeros alimentos que hemos nombrado, uno es un alimento que era natural en su momento, pero por los procesos industriales, perdió los valores vitales que traía. El otro es un alimento casi sintético, como son la mayoría de los refrescos en la actualidad.

En el caso del cerdo, esto es diferente. Ya que este alimento, el problema que tiene, es su función en la naturaleza. Ya que este animal, se encuentra en un proceso que es diametralmente opuesto al que nosotros queremos desarrollar.

No es de extrañar, que ha ninguna persona se le dice por cumplido que es un cerdo, sino todo lo contrario, sería un desprecio o un insulto bastante ofensivo.

Por el contrario, si a una persona le dicen que tiene la estampa de un toro de casta, no creo que se enoje demasiado, ya que este animal es de nobles cualidades.

No por nada en la biblia, en Deuteronomio 14:3-8, dice que no comeréis cerdo, ni tocareis su cadáver.

Las vibraciones de la carne de cerdo, son muy dañinas para el cuerpo y también son tremendamente dañinas para nuestra conciencia, que se ve contaminada con esta carne.

Resumen

Es muy aconsejable, hacer un balance de como llevamos nuestra alimentación, esta no es algo menor en nuestra vida, sino que es de suma importancia, para que en ella reine la armonía, tanto física como interna.

No es bueno hacer de la alimentación una religión o un dogma, pero si es muy recomendable ver lo que comemos, hacer una selección de los alimentos y reflexionar, para no ser esclavo de nuestro paladar y sea este el que determine que es lo que vamos o no vamos a comer.

Guardar